Blancos muy novedosos
Los albariños. No sé si los habéis probado, pero esta uva es una joya. La comparte el sur de Galicia y el norte de Portugal, y es tan versátil que uno nunca deja de sorprenderse. La Denominación de Origen Rías Baixas es una de las de más capacidad de exportación del Estado español. Hay más de cien buenas bodegas, pero no es menos cierto que también es una pasión puramente doméstica. Toda casa que se precie tiene un escuadrón de cepas que dan para el vino del año, ofrecido a los amigos con orgullo. Así que cuando uno va a visitar a amigos de las costas de la provincia de Pontevedra es fácil catar más vinos sin etiqueta que con ella. Y, en algunas ocasiones, algunos albariños caseros procedentes de pequeños viñedos con suelos excepcionales y condiciones de insolación increíbles dan una uva excepcional. Hace poco probé el de Moncho, un amigo de la familia. Excelente, equilibrado, digno rival de algunos Medallas de Oro en catas internacionales. Intenté conseguir una caja, pero imposible: los amigos le salen a Moncho de debajo de las piedras cuando obtiene una buena añada.
En los últimos años, el albariño se ha diversificado para adaptarse a ese enorme mercado internacional. Este verano hemos descubierto cómo. No dejes de probar el Nora 2005: este sofisticado albariño vinificado por Alistair Gardner en la zona del Rosal -en la ribera del río Miño, fronterizo con Portugal- presenta al paladar un cuerpo tostado, una acidez muy suave y un sobresaliente aroma a melocotón que te hace sorprenderte y preguntarte si realmente este es un albariño. La sorpresa es normal y se explica con facilidad: este enólogo neocelandés adaptó el vino a un gusto más internacional pensado para ese público fundamentalmente neoyorquino y washingtoniano, que desconoce las raíces tan étnicas de la acidez del Albariño. De ahí también la excentricidad de su etiqueta y de su nombre, separadas del habitual gusto historicista y por las viejas palabras gallegas de muchos de estos vinos.
Otro blanco albariño, también del Rosal, de etiqueta negra es el Don Pedro de Soutomaior Neve Carbónica. Dirás: ¿pero que demonios le hace esta gente al vino? Pues más o menos lo de siempre, pero más tecnologizado. La maceración carbónica es la técnica más antigua de vinificación: directamente se deposita en un lagar la uva sin romper durante un tiempo determinado. Lo que hace la gente de las Bodegas Galiciano con el Don Pedro es añadirle hielo seco a -40º que quema la piel de la uva para obtener aromas más profundos. De esta forma, el Don Pedro se revela como un vino blanco complejo, con sabores a frutas exóticas y, sobre todo, muy maduras, auténticamente delicioso.












