Torta del Casar

La semana pasada, asistí al efindex, en la ciudad extremeña de Cáceres. En el encuentro hablamos sobre blogs, redes, política, periodismo y software libre. Pero también hubo espacio para los placeres mundanos que nos convocan.
Apenas llegamos a Cáceres y conseguimos dar con nuestro anfitrión, Goyo Tovar, nos llevaron a un pequeño pueblo llamado Arroyo de la Luz donde nos recibieron con un autentico festival para nuestras lenguas voraces.
En aquella mesa habia jamón del bueno, salame, lomo de cerdo y morcilla de patatas. Todo regado con tinto extremeño y amenizado con cigarrillos conversados.
Sin embargo, la estrella del mesón eran las Tortas del Casar que trajo nuestro amigo Goyo.
La Torta del Casar debe su nombre a su pueblo de procedencia: Casar de Cáceres. Es un pueblo pequeño situado en las cercanías de Cáceres y tiene una tradición en producción de quesos de ovejas que se remonta al siglo XIII.

La Torta del Casar se debe muy probablemente a un error. En la zona se extrae un cuajo proveniente de un cardo (cynara cardunculus) que junto a las características especiales de la zona, produce a veces un queso de corteza blanda con interior semiliquido. Asi tomaban una forma similar a una torta, adoptandose asi su denominación.
Es de gusto poco salado y ligeramente amargo debido a su cuajo vegetal. En combinación con el vino extremeño y los embutidos se transforma en un vicio.
Debe servirse fria. Para abrirla se debe quitar la tapa con un cuchillo de punta y luego untar con pan fresco o ligeramente tostado. Luego al terminar se tapa de nuevo y se conserva en lugar fresco.














