sábado, julio 29, 2006

Chilean Wine

Después de no muchas averiguaciones y conversaciones, he querido referirme a un tema absolutamente relacionado con el vino y con Chile.

Las principales zonas hacia donde se exporta el Vino Chileno alrededor del mundo, es el mercado Europeo y el Oriental, abriendo a los productores de nuestra zona una buena fuente de oportunidades. Se compite directamente con Australia, Francia, Bulgaria y otros países productores de vino de Calidad.

Pero mi curiosidad se activó cuando supe que un vino Chileno de exactamente igual calidad que uno Francés o uno Australiano, está a un precio de venta hasta diez veces menor.

¿Por qué esa diferencia?

Los sistemas de producción de nuestros vinos no tienen nada que envidiarles a los de los países mencionados anteriormente. Mas existe un valor agregado que se paga y que nuestro vino aún no ha logrado alcanzar.

Para que un producto como el Vino tenga éxito en el mercado exterior de alta competencia deberá luchar contra la tradición, la confianza y la alta inversión en marketing.

La tradición se rompe con la innovación sorpresiva, es su polo opuesto, y positivamente aplicado puede incluso apoyarse sobre la base de la tradición para dar su nuevo paso.

La confianza se gana. Existen normas internacionales de certificación, modelos de seguimiento y trazabilidad, que se deben usar no sólo para cumplir con los requisitos, sino que también para garantizar calidad y confianza.
Asociaciones estratégicas entre agricultores y exportadores dan frutos de confianza interna y solidez hacia los que miran desde afuera.

Alta inversión es una de las mas grandes piedras de tope a la hora de enfrentar a los grandes, pero la inteligencia no se compra en la esquina, es ahí donde el ingenio que principalmente el Chileno tiene, puede llevarnos a éxito.

Marketing no es sólo imagen, es creerse el cuento. Generar expectativas y saber usar las diferencias naturales en beneficio propio es saber adaptarse, y por selección natural el que se adapta es el que predomina.
Nosotros manejamos precios altamente competitivos, costos de producción muy bajos, sólo queda sacar ese producto estrella (que no creo que tenga que recorrer muchas bodegas para encontrarlo) y levantarlo hasta el cielo, para que probarlo sea cosa de dioses.

Saludos.
manolovalenzuela

miércoles, julio 05, 2006

Cuento con vino I: Frío

Ella se acercó a la ventana.


- Por favor, ahora es el momento.
- Ya lo sé.

008


La tarde era fría. Hielo. Los rostros escondidos bajo las capuchas miraban todos al suelo, cuidandose de no resbalar. El tráfico era asi también mustio y ordenado, de vez en cuando el olor del Glühwein* se colaba entre los bigotes.


-Salgamos.

La tarea no era algo que la llenara de entusiasmo. Hubiese dicho que en realidad era desagradable. Yo no lo hubiese aceptado. Los pasos se aceleraban junto con la ansiedad. Los pasos se sincronizaban junto con sus cabezas. Los pasos se resbalaban junto a sus voluntades. Nadie hubiese pensado que iban a llegar a este punto. Si los hubiesen visto cuando se conocieron en aquel lugar lleno de sol, lleno de sonrisa. Lleno de aroma a Java. Nada de Glühwein dulzón, nada de escarcha en las pestañas. Pero de nada sirve acordarse de lo que ya se ha ido.


El tren partió puntual como siempre. Mirando el paisaje recordaba ella el paisaje alpino de su pasado. Él recordaba en cambio las rocas que desafiaban al mar. Allá bien al sur. Allá en el clima templado. No habia que hablar. No querian hacerlo tampoco. Aire fresco. Una ráfaga de aire fresco. Hambre, sueño y aire fresco.


La pesada bota hacia crujir el suelo, ya en este punto lleno de las hojas del otoño que se resistían a desaparecer. Ella, con dificultad, marcaba el paso respirando las gotas de la humedad ambiental.


Una vez arriba, el valle se mostro acogedor, esperándolos a lo lejos. Ofreciéndoles el río. Ojos cerrados, mente en silencio, abrazaron al valle.


Estrepitosamente.


*Glühwein: Palabra alemana. Vino caliente con especias o naranjas que se consume en época de navidad.

Aromas de los vinos















Para aprender de vinos es importante reconocer
aromas,que estan presentes en todo momento
en nuestras vidas.
Podemos decir que las sensaciones positivas
para el olfato se denominan aromas y
las negativas olores.
Es así como podemos encontrar en los vinos
diferentes aromas como: a frutos rojos,
frutos secos,chocolate y café,especias
como canela,nuez moscada
y pimientas,frutos tropicales,duraznos,
damascos,manzanas
y elementos más complejos
como cuero,caja de puros y mentol.

Mientras que los olores denominados defectos
de los vinos,pueden ser por nombrar algunos:
olor a azumagado,frutas sobremaduras
y descompuestas,olor a huevo podrido,
olor a corcho,paños húmedos
y notas herbáceas desagradables.

Si se da un tiempo trate de reconocer
estos componentes en los vinos.


Cultura Del Vino

domingo, julio 02, 2006

Bodegas que pasan por el esteticista

El Monasterio de San Miguel de Xagoaza, en O Barco de Valdeorras, es ahora la sede de la prestigiosa Viña Godeval

No es difícil identificar bodegas cuando uno hace un viaje por carretera a través de la Península Ibérica y cruza la Rioja, Toro o la ribera del Duero: esos edificios altos de ladrillo, feos, con algún desconchón y de planta octogonal. Durante mucho tiempo –e incluso en el caso de marcas de vinos que aspiraban al lustre y a mesas de buen paño- la bodega era el mal menor, algo así como el caótico trastero de la casa, el que nunca esperas enseñar a los invitados. Pero claro, a veces el electricista, el fontanero o la chica que has invitado a cenar se te mete por error pensando que es el baño y en ese momento buscas una pala para enterrarte bien hondo.

Afortunadamente, en los últimos años, con el auge del enoturismo y la existencia de un gran número de parejas viajeras de fin de semana que recrean Entre copas en el patrio terruño, los bodegueros han comprendido la necesidad de que la bodega ya no es sólo un almacén, sino el centro de una identidad, de un valor asociado al vino. La bodega como propuesta estética. La bodega como un lugar para invitados, o clientes, que en este negocio puede ser lo mismo.

En mi opinión, una de las bodegas más hermosas de la Península es Viña Godeval, en O Barco de Valdeorras (Ourense), en el centro de una minúscula denominación de origen, la Valdeorras, que está dando importantes sorpresas en los últimos años, pero con un enorme pasado de cuidados vinícolas. Antes de entrar en la villa de O Barco, uno tuerce a la derecha en dirección al Monasterio de Xagoaza. A partir de ahí, todo se va haciendo más y más pequeño: la carretera se convierte en un camino que se desliza entre las casas de las aldeas como un ratón, el campo de visión se reduce al penetrar en un mesto bosque del que surgen legiones de helechos y silvas entre robles y ameneiros. Las montañas que construyen este estrecho valle se estrechan hasta parecer una frondosa pista de skate. Al final de este valle, en esta estrechez, está el Monasterio de San Miguel de Xagoaza, una joya de mil años que perteneció a la orden militar de San Miguel de Malta, coetánea de los templarios. Los caballeros dejaron su marca gravada en varias piedras nobles. Tras su abandono, Xagoaza se fue derrumbando como un castillo de arena hasta que en 1988 comenzaron los actuales trabajos de restauración. Hoy, el convento acoge los lagares y las bodegas de uno de los mejores y más reconocidos blancos del país: Viña Godeval, recientemente seleccionado como uno de los 100 mejores blancos de menos de 10 euros por Wine Spectator. Se trata de un finísimo godello que a mi me recuerda, en su ligereza, a los chardonnays franceses. Posiblemente, esta lectura internacional sea la clave de su éxito en los locales de moda de Manhattan. Desde el monasterio suben por la propiedad los viñedos, hermosísimos, escondidos y rodeados por el bosque, con las cepas muy separadas entre si, y un silencio húmedo, una soledad humana aplastante. Algún zorro nórdico recorre las cepas, olfatea las uvas, se pierde la vegetación.

Y el convento continúa en reposo por otros mil años...