martes, enero 23, 2007

Descorchando el carmenere


Finalmente las luces de Talca se elevaban planas hasta la ventana amplia con la que dominabamos el valle. Teníamos aún el gusto en la boca, de un maridaje imperfecto, pero sabroso y sugerente. Salud.


Pasaron dos años desde la vuelta "guiri" para los académicos del congreso. Una vuelta por Viña Balduzzi para pasear a los expertos computines reunidos. En la entrada de la viña, incrustada en San Javier, un agradable jardín botánico nos daba la bienvenida. En la casona, quesos y charcutería de la buena nos esperaban con una copa de tinto y de blanco de la casa. La comida, excelente en la bodega, con la mesa rodeada de toneles y la conversación en una freaky mezcla de inglés oceánico y dialecto hispano-chileno. En la tienda de la viña adquirí un carmenere del 2000 solo con la idea de beberlo luego.

A la salida el dueño nos regala un cabernet a cada uno y nos vamos a dormir para la segunda salida para la noche al restaurant de Miguel Torres.
Sobrevivió el carmenere a las despedidas de año universitario, sobrevivió luego al verano y sobrevivió a mi despedida en febrero de 2006 antes de viajar a España. Por pura pereza de beberlo. En diciembre de 2006 mi hermana me anuncia que también sobrevivió a ella y a mi padre y vuelve a mis manos.

Tanto sobrevivir requería una ocasión especial. El 10 de enero, ocurría la especial ocasión de recibir a mi novia querida por primera vez en Chile. Un piso en Santiago, 4 meses si vernos...y ésta vez la botella sobrevivió a mi fuerza para descorcharla. Fue imposible.

Pero, finalmente las luces de Talca se elevaban planas hasta la ventana amplia con la que dominabamos el valle. Teníamos aún el gusto en la boca, de un maridaje imperfecto, pero sabroso y sugerente. Salud.

sábado, diciembre 30, 2006

Denominación de Orixe

Contaba en mi entrada anterior que la llegada de la DO supuso un giro copernicano en todo lo referente a la viticultura de la zona de las Rías Baixas y también nombraba las subzonas que la constituían. En esta entrada hablaremos de cómo fue esta transición.

Recuerdo cierto escepticismo entre la gente y que algunos optimistas que montaron sus propias bodegas, como es el caso de Adegas Gándara, Adega Araújo, o los Cosecheros Reunidos de Soutomaior, y que aún siguen en el negocio. Temíamos que se repitieran algunos problemas que habían surgido en la vecina DO Ribeiro (un día hablaré de ello), aunque lo cierto es que no esperábamos que las cosas fallaran por dónde fallaron.

Las ayudas decidieron a la gente a cortar cepas con décadas de antigüedad y de multitud de variedades, y dónde antes había parras bajas de diversas alturas (y todas incómodas) de dos postes de granito con barra travesera (normalmente de madera) aparecieron de un año para otro uniformes bosques de postes de cemento cuya barra travesera era de acero con cepas de albariño. Se perdió con ello la mezcla de uvas en los mostos (loureira, treixadura y otras con albariño) y buena parte del encanto rural de la zona por uno más industrial y frío.

En cuanto a la calidad del vino, obviamente mejoró: las nuevas parras permiten una mejor ventilación y exposición solar de la uva, y una administración mejor de los productos fitosanitarios y en comodidad para su propietario. De hecho, el grado de tortura para el agricultor de una campaña de fumigado bajó muchos puntos: antes había unas fumigadoras que se llevaban a la espalda (incómodas, nada ergonómicas y muy pesadas) y había que hacer contorsionismos para llegar a algunos sitios, ya que no se podía llegar con el tractor al interior del viñedo. Ahora nos metemos con máquinas de fumigación enormes hasta dónde sea necesario.

También se perdieron las viejas bodegas que habían servido a nuestros abuelos, ya que la DO obligó a reformarlas todas: encintado de paredes, pintado de suelos, mejora de las condiciones sanitarias, etc. Nuevamente, se perdió en encanto lo que se ganó en calidad. Por supuesto, las bodegas "profesionales" tenían además una serie de requisitos bastante mayores: he visto alguna con condiciones higiénicas al nivel de un hospital (Fillaboa).

Entonces teníamos un mercado muy definido, que eran los bares de la zona y de las villas y ciudades cercanas (Vigo, Pontevedra, Redondela, Ponteareas, etc.) y un tipo de consumidor que no sabía gran cosa de expresiones como "aromas florales con toques de café, manzana y melocotón". De hecho, si alguien les dijese una cosa como esta lo más posible es que se partiesen de risa o le mirasen como a un marciano. La versión local de este tipo de expresiones vendría siendo algo así como "tá bó" (está bueno).

Para satisfacer a estos clientes los hosteleros venían a las parroquias dónde teníamos (y normalmente seguimos teniendo) el vino de mejor calidad, en busca de un paisano que pudiese venderles "x" botellas que necesitaban para su negocio.

Cuando se arrancaron todas las cepas que contaba que se habían arrancado y se perdió la variedad de uvas que había en favor del hoy omnipresente albariño se perdió también el carácter del entonces llamado viño do país que era el preferido por aquellos clientes. La mejora en la calidad de los vinos vino acompañado de un sabor más suave (el viño do país era bien áspero) y de una sensación de embriaguez no tan acusada, con lo cual simplemente empezaron a decir que los nuevos vinos eran "como beber agua" y una parte de ellos los abandonaron en favor de vinos de menor calidad pero de sabor más parecido a lo que ellos esperaban.

Entonces nos encontramos conque perdimos clientes porque las nuevas generaciones no iban a la taberna a beber vino, y las viejas no estaban contentas con el nuevo. Además el aumento en la calidad y en cantidad del vino hizo que los hosteleros se concentrasen en zonas más próximas a sus domicilios, ya que la calidad que les ofrecíamos antes de la replantación ahora se encontraba en casi cualquier sitio, y el aumento de calidad en nuestros vinos no implicaba un aumento en sus ingresos.

Así que estos compradores empezaron a escasear y hoy en día son casi una rareza. Incluso la "Festa do Viño do Condado" de Salvaterra do Miño y la "Festa do Albariño" de Cambados (las dos más prestigiosas) se centraron en la promoción de las bodegas profesionales y dejaron de lado a los productores domésticos cuya explotación era simplemente un complemento para la economía familiar.

Para tratar de evitar lo inevitable se crearon iniciativas como la "Festa do Viño Artesanal" de Fornelos da Ribeira o la "Festa do Viño Novo" de Arantei (ambas en Salvaterra de Miño). Estas dos fiestas tienen como objetivo que la gente se fije en estos productores y en sus vinos, y en evitar que las explotaciones caseras (y generaciones de "savoir faire") desaparezcan, aunque los resultados son por desgracia bastante discretos.

Pero algo hay que hacer con toda esa viña que plantamos y con lo que produce. En el post siguiente contaré cómo comenzamos a vender las uvas a las bodegas profesionales.

martes, diciembre 26, 2006

Terra de Albariños

Hace unos días recibí una gentil invitación por parte de Marcelo Aliaga para colaborar en este blog. Huelga decir que acepté o no estaríais leyendo esto.

La verdad es que es un honor demasiado grande para mí, puesto que mis conocimientos acerca del mundo del vino son muy primarios en comparación con los del resto de colaboradores... pero dado que mi familia ha sido desde siempre propietaria de algunos viñedos y hemos elaborado vinos desde que recuerdo hasta tiempos relativamente recientes, creo que puedo aportar el punto de vista del productor doméstico.

Primero, debiera hacer una breve introducción acerca quién soy, ya que normalmente hablaré de las cosas que conozco y que no son otras que los vinos de mi tierra... o más concretamente, sus labores.

Me crié en uno de los concellos (municipios) del sur de la provincia de Pontevedra, una de las cuatro que forman la Comunidad Autónoma de Galicia, en el noroeste de la península ibérica y formando parte del estado graciosamente conocido como "Reino de España". Dado que el idioma de mi tierra es el gallego, ese será el idioma en que se citen los topónimos, como es lógico, por otra parte.

Mi familia, como mencionaba antes, siempre ha cuidado de sus viñas y hasta hace pocos años elaborábamos vino para consumo propio y para venta, y después para vender a una de las grandes bodegas de la zona, Señorío do Sobral. Con los años me llegó el momento de elegir profesión y me convertí en informático, y fruto de la combinación de ambos factores me convertí en webmaster de la página web de Adegas Gándara, una pequeña bodega familiar perteneciente a unos vecinos y amigos. Por desgracia, en el momento de escribir estas líneas el servidor que la tiene alojada está caído y en mantenimiento (y parece que estará así algún tiempo) y de la Festa do Viño Novo de Arantei, de la que hablaré en el futuro.

Mis primeros recuerdos acerca de la vid y de sus trabajos consisten en viejas viñas demasiado bajas para un adulto y que causaban no pocos dolores en forma de tortícolis y lumbalgias a mis familiares y vecinos. Recuerdo que la mayoría de estas vides eran de tinto, de las variedades Jaca, Caíño tinto o Mencía, aunque también había bastantes cepas de albariño, loureira y otras variedades blancas.

Todo cambió con la llegada de la Denominación de Origen Rías Baixas, que no deja de ser una especie de refrito de cinco de las zonas con mayor tradición vitivinícola de la provincia de Pontevedra (junto con algunas parroquias de concellos coruñeses).

Las comarcas "fundadoras" de la DO eran O Rosal, que está en el tramo final de la ribera norte del Miño, y que es un terreno aluvial bastante plano y con clima suave.

O Condado
, que es la que vio mis primeros pasos, y cuyo clima es un poco más extremo (en verano hace bastante calor) y los terrenos son un poco más ondulados. Limita en su extremo occidental con la subzona de O Rosal. El margen sur del Miño en esta subzona y en la subzona O Rosal pertenece a Portugal y de allí son originarios los Vinhos verdes y alvarinhos portugueses.

Y finalmente la zona de mayor fama, extensión y producción: O Salnés, enclavada en la península homónima y rodeada por las rías de Pontevedra y Arousa. Su clima es bastante suave y alterna zonas bastante llanas junto con otras bastante más escarpadas.

Más adelante se unirían las zonas de Soutomaior, la más pequeña de todas y que básicamente se circunscribe al concello de su mismo nombre y que se ha considerado como una extensión "natural" de la subzona Salnés (aunque no estoy muy de acuerdo con ello) y la Ribeira do Ulla que comprende parroquias situadas en las márgenes norte y sur del Ulla, casi en su tramo final.

Todas estas zonas cultivan de forma masiva albariño, y también algunas otras variedades blancas y tintas, siendo algunas exclusivas de cada subzona (y de hecho están definidos los porcentajes de mezcla para el caso de vinos polivarietales).

Como decía antes, el panorama cambió con la llegada de la DO, puesto que la presencia de albariño antes era mucho menor y, de hecho, la gente que venía a comprar vino a mi parroquia lo que buscaba era el conocido como tinto do país.

¿Cómo cambió esto? Fácil: subvenciones para que se plantase albariño y se arrancasen las cepas viejas. He visto con mis ojos como auténticos monumentos de muchas décadas de edad se arrancaron y se convirtieron en leña para substituirlas por el de repente triunfante albariño.

Entonces la gente creyó que esto sería bueno para todos, pero lo cierto es que todo un modo de vida quedó sentenciado.

Hablaremos sobre ello en mi próximo post.

sábado, diciembre 23, 2006

Vinos en las fiestas de Navidad y Año nuevo.

La navidad suele ser uno de los momentos en donde aparecen los nobles sentimientos que a veces se tienen escondidos –en algunos casos demasiado- haciendo aflorar el manoseado concepto del ‘espiritu navideño’. Por cierto, esto trae consigo algunas preocupaciones como ¿qué regalar?, ¿qué cenar?, ¿en donde pasar estas fiestas?, etc. Preguntas que también aparecen en el año nuevo, un momento emotivo y alegre en donde los balances y recuerdos de lo que hemos hecho aparecen. También es momento para buenos augurios y deseos.

Daré algunas sugerencias para las dos primeras preguntas, la del que regalar en Navidad y a su vez cuales pueden ser los mejores vinos para estas cenas tan especiales.


El vino de regalo para navidad


Un regalo es la muestra de nuestra atención y cariño hacia el destinatario, por lo mismo, si queremos regalar algún vino, debemos preocuparnos por que esa atención y cariño quede demostrado en la buena elección. En síntesis, no lleves la primera botella que veas.


Para principiantes o quienes no entienden mucho de vinos, es preferible no optar por una botella de cabernet sauvignon, preferible es un vino joven o un varietal de una sola cepa, también el pinot noir o un merlot pueden ser la elección precisa.


Cuando el destinatario del regalo es un poco más avezado en el tema, aparte de la complejidad, sube un poco más el precio. En este caso, es probable que el regalo termine guardado esperando su momento, por lo que la recomendación es algún vino del sur del mundo, y en algunos casos, para los mas osados, la elección de una copa de cristal de plomo, soplada a pulmón, puede ser una gran elección.



En la cena de año nuevo o navidad


Podemos pensar en algún tipo de aperitivo, como algún vino blanco (7 ºC-8 ºC), un espumoso seco que puede ser acompañado de variedades de quesos a elección. Al momento de la cena misma, el espumoso seco o algún vino blanco seco con sabor a frutas, puede servir de acompañamiento a mariscos, ensaladas, pastas o arroz. Algún vino tinto añejo puede servir como excelente acompañamiento para aquella carne de vacuno o de cerdo.

El postre también podemos acompañarlo con algún vino de marsala, el clásico oporto o alguna mistela.


Bebamos con moderación, disfrutemos lo que bebamos.

martes, noviembre 21, 2006

Los 10 mejores vinos del 2006

Cada año, la revista Wine Spectator consulta los vinos que ha calificado durante los últimos 12 meses y selecciona los mejores para conformar una lista con los 100 mejores vinos del año.

Durante el año 2006, calificaron alrededor de 13,500 vinos alrededor del mundo en catas a ciegas. Casi 3,000 de estos vinos, obtuvieron calificaciones sobresalientes (90 puntos o más). Después redujeron esta lista basados en criterios como: calidad (determinado por la puntuación), valor (reflejado en el precio), disponibilidad (medida por la producción de cajas) y el llamado "factor sorpresa" (confidencial y no revelado por los catadores). Luego, tomando en cuenta todos estos elementos, conformaron la lista de los 100 mejores vinos del año 2006.

Trece países están representados en la lista del 2006, conviertiéndola en la más diversa en la historia de la lista de la revista WineSpectator, la cual inició en 1988. La calificación promedio de la lista es de 93 puntos, mientras que el precio promedio es de $ 49 dólares.

Este año, los primeros diez mejores vinos tuvieron representantes tanto del "Nuevo" mundo como del "Viejo" mundo, con vinos de Francia, Italia, Estados Unidos, Chile y Australia.

A continuación, la lista de los 10 mejores vinos del 2006, según la revista Wine Spectator:

1.- CASANOVA DI NERI Brunello di Montalcino Tenuta Nuova 2001
(97 puntos, $70, Toscana)

2.- QUILCEDA CREEK Cabernet Sauvignon Washington 2003
(95 puntos, $ 85, Washington)

3.- CHÂTEAU LÈOVILLE BARTON St.-Julien 2003
(98 puntos, $ 75 , Burdeos)

4.- CONCHA Y TORO Cabernet Sauvignon Puente Alto Don Melchor 2003
(96 puntos, $ 47, Chile)

5.- DOMAINE DU PÉGAÜ Châteauneuf-du-Pape Cuvée Réservée 2003
(97 puntos, $ 70, Ródano)

6.- CHÂTEAU LAFAURIE-PEYRAGUEY Sauternes 2003
(97 puntos, $ 45, Burdeos)

7.- KOSTA BROWNE Pinot Noir Russian River Valley 2004
(96 puntos, $ 38, California)

8.- KONGSGAARD Chardonnay Napa Valley 2003
(97 puntos, $ 75, California)

9.- BRANCAIA Toscana Il Blu 2004
(96 puntos, $70, Toscana)

10.- TWO HANDS Shiraz Barossa Valley Bella's Garden 2004
(95 puntos, $ 50, Australia)

Enhorabuena a Concha y Toro por haber posicionado un vino chileno en el lugar número 4, esto demuestra la calidad de los vinos chilenos. Aunque es una lástima que no veamos algún vino argentino o español dentro de los primeros 10 lugares. Estoy seguro que habrá mas de uno que merece estar en esta lista.

Pero independientemente de lo que nos puede decir una lista, recuerda siempre que lo importante es lo que a tí te guste, todo lo demás... es solo comentario!


viernes, noviembre 17, 2006

El otro Rioja posible


Cata de Riojas en la Capilla del Hostal dos Reis Católicos en Santiago de Compostela. Foto: Sole


Siempre tuve la sensación de que el Rioja, más que una denominación, era una especie de fórmula patentada, de sabor estándar, que se repite a lo largo de una serie de famosas marcas que producen vinos de color similar, estructura calcada y sabor casi idéntico: así ocurre con los Coto, Azpilicueta, Vivanco, Campillo o Marques de Riscal. Gigantes de la producción responsables del Rioja como marca global y, durante mucho tiempo, casi la única D.O. solvente en tintos en el mercado español. Obviamente, este vino para gustos globales también tiene suyas aventajes: son caldos de consenso que encajan en el gusto de mucha gente, especialmente de la más madura. Vinos de señor. Persistencia gustativa, sabor recto y directo al paladar, poco liante. Cuando te cae el marrón de la selección de vino en una comida colectiva en la que hay sensibilidades muy diferentes, ese Rioja siempre es una opción cómoda y neutral, que permite dar paso rápidamente a otra cosa.

Pero en una tierra tan fértil para la cultura del vino como la Rioja, era extraño que no hubiese otras opciones diferentes de ese vino industrial. Pudimos descubrir algunas de ellas ayer en la cata de presentación que las Bodegas Familiares de La Rioja organizaron en Santiago de Compostela. Las Bodegas Familiares son una asociación de herederos de viñedos que buscan crear marcas de una producción pequeña pero muy diferenciada, basada en la explotación de los vinos del pago, del terroir y del cultivo ecológico, buscando un cliente de gustos más específicos. O sea, son como La 2 de La Rioja. Su producción no llega, la mayor parte de las veces, a Galicia: de hecho, muchos de los bodegueros me comentaron que están comenzando a asociarse con distribuidores locales para conseguir entrar en las ciudades gallegas y, sobre todo, en las cartas de restaurantes. Y ellas mismas también juegan a las dos bandas: mantienen dos líneas, la clásica, que son los Riojas de toda la vida, y la moderna, fundamentalmente basada en el vino de terroir, en la elaboración de un vino a partir únicamente de las uvas recogidas en una parcela determinada, y en la que muchas de las bodegas entraron, según nos dijeron varios de ellos, presionados por un mercado cada vez más selecto y que busca la diferencia. Decidimos seguir esta última línea en la cata, explorar esa otra Rioja posible y comprobar qué da de sí esta fértil tierra cuando la presión de la industria y del mercado afloja un poquito. Aquí está una pequeña selección de lo que más me gustó.

Túbal 2001

El Túbal 2001 de Bodegas Ruconia, por ejemplo, un monovarietal de tempranillo, es un interesante ejemplo de como esta variedad da lugar a matices complejos una vez que se trata de modo diferente. El vino resultante no se puede comprender sin la estancia en barrica de roble nuevo durante doce meses, que modifica la uva y le añade, sin duda, esos matices de vainilla y de chocolate. El resultado final es un vino intenso, complejo, sofisticado aunque, quizá, con una astringencia final en exceso prolongada que hace necesaria una buena cena para ser disfrutado en toda su expresión.

Viña Cerradilla

El Viña Cerradilla Crianza de Bodegas Montemayor añade al tempranillo un 10% de mazuelo ya plantado con anterioridad en la finca de cepas viejas de la que provienen los racimos que crean a este vino. En él, se aprecia también la intervención que el roble nuevo crea sobre el tempranillo, diseñando un vino que combina, al mismo tiempo, un sabor más global con una cierta presencia identitaria del terruño, que se aprecia también en la astringencia final que persiste hasta el final del trago. Sorprende mucho en el Venía Cerradilla como el sabor más colorista y frutal estalla en la primera impresión, y se desvanece como un fuego de artificio al poco mientras se destapa el roble.

Los vinos de Bagordi
Las bodegas Bagordi, de Navarra (aunque dentro de la D.El. Rioja) nos mostraron varios vinos sorprendentes: monovarietales de variedades habitualmente destinadas a completar o a matizar otras producciones de la Rioja. Tres vinos muy notables: el primero, un 100% Graciano que es como un estallido de golosina en la boca, con muy poco retrogusto pero una enorme originalidad. Un vino, desde luego, para mostrar a los amigos y sorprenderse juntos. Otro monovarietal de Bagordi es de garnacha, muy habitual también en la D.El. Navarra, y que destaca también por un sabor muy diferenciado. Un vinazo muy notable es lo Reserva 98 ecológico, un caldo redondo que combina tempranillo, un 15% de merlot y algo de graciano. La relación calidad/precio era también espectacular: ninguno supera los 8 euros.

Picea 650, de Viñedos del Ternero,
¡que pasada!
Por último, el gran descubrimiento de la jornada. Los vinos que hace la gente de Viñedos del Ternero, una bodega de reciente creación en Miranda de Ebro (Burgos), que están comenzando a comercializar los vinos (esta es la segunda añada que distribuyen). El viñedo está situado a 650 metros de altitud, en una zona de condiciones extremas y de gélidas invernadas que dan un carácter único a la viña. Viñedos del Ternero hace dos vinos que llevan ambos el inconfundible sello de la casa: el Miranda Crianza, un complejo vino lleno de sabores a frutas rojas que se prolongan sin miedo durante tiempo e inundan el paladar. El otro vino es el Picea 650, que es una auténtica pasada, y una demostración empírica de lo importante que es la composición del suelo, la climatología, el cuidado en el proceso y la selección de la uva en la configuración de un vino como este, de apenas 9.000 botellas. El Picea 650 se expande lateralmente en la boca nada más probarlo, inunda el paladar con sabores complejos y un sorprendente cielo balsámico. Pura estructura, tiempos, sofisticación, con un cierre lento y apetitoso de regaliz. Sólo por conocer el Picea 650 ya valió la pena esta tarde.



Posteado por Manuel Gago

jueves, noviembre 02, 2006

Preparando una cata de vinos, primera parte.

Me encuentro preparando la cata del día Sábado para el curso de Cultura del Vino.Tengo que elegir los vinos, tintos en esta ocasión.Tenemos que reconocer aromas complejos y delicados, equilibrio , persitencia en boca, suavidad o aspereza en boca, y que recuerdos o sensaciones agradables nos va dejar el vino.

Junto al tema Al Lado del Camino de Fito Páez decido.

Un Alta Tierra Syrah 2002 de viña Falernia, que es una de las bodegas donde se encuentran los viñedos a mayor altura en Chile, 1.700 a 2.000 metros.Un Syrah de clima frío, y con mucho potencial, que puede llegar a ser unos de los mejores vinos del país, en unos años.

Bodegas Navarro Correas 2004 y su Gran Reserva Cabernet sauvignon, de la región de Mendoza, un gran exponente de esta cepa, amable y que sorprende por sus aromas, de excelente relación precio calidad, y uno de mis favoritos.

Don Amado 1999 de Viña Torreón de Paredes, del Valle del Cachapoal Alto en nuestra Sexta Región.Un vino Premium que no he probado, pero que una amiga enóloga me ha recomendado.Cabernet sauvignon y Merlot en un 25 %.

Chateau Piernne de Lune 1999 Gran Cru, que mi amiga francesa Clem nos ha regalado.Un vino de producción limitada de tan sólo 2000 botellas ,que su tío produce en la región de Saint Emilion, y que se vende en vinotecas exclusivas.

Con añadas de 7 años y de cuatros podremos ver la variación en color,complejidad y evolución en botella.

Por Jaime Chávez